martes, 28 de agosto de 2012



ADIOS, ADIOS, CALDERONCITO.

¿No creen que Felipe Calderón haya perdido el control de la realidad? Estos comerciales que se ha mandado hacer, para anunciarnos el final de su reinado, en donde él, ES el héroe de la historia.
NO tiene conciencia de la realidad en la que deja al país. Si creemos en las historias de aquellos antiguos reinados mexicanos donde el presidente nunca entraba en contacto con la gente del pueblo, porque sus allegados se lo impedían para que siguiera creyendo que su gobierno funcionaba perfecto y evitaban así las reprimendas por lo ineficiente de sus gestiones gubernamentales.
Cuando se pierde el contacto con la realidad, se corren riesgos lamentables ya que tú realidad no es la misma que la de quien te dice que tu realidad está perfecta.
Felipe Calderón, quien debe pensar que hizo un buen trabajo en la Administración Federal. Su actitud de “gobernante ideal” en su comercial de “primer mundo” lo vemos satisfecho es más, orgulloso, deambulando encerrado en sus profundos pensamientos en la soledad inconmensurable de su oficina en Los Pinos. ¿Será que quiere el chaparrito que grabemos su nombre en letras de oro en algún lugar prominente, como la estela de luz (ignominia de la nación y de su sexenio)?
Esos “spots” solo lo desnudan con lo que en realidad es: Un burócrata mediocre con sueños de nobleza. Y sin duda, debe considerar que los responsables del “comercialito” se lucieron ponderando sus enormes atributos,  estando sin embargo, sólo, como todo estadista mexicano debe de estar en sus últimos días de su gobierno, sólo, en medio del despacho presidencial que tanto, seguramente hubiera querido que fuera “Oval”.
Este “spot” no es más que uno más de sus sueños falsos, en medio de un país que se desbarata sin remedio aparente, y menos si consideramos que, por cómo se han manejado las “autoridades electorales” hay tristemente grandes expectativas de que regrese el PRI a los Pinos. Y a éstos tristemente célebres herederos del poder, recibirán el país conlas justificaciones de un daño que ellos no provocaron y que por ende, dadas sus “técnicas gubernamentales” no les será posible superar ni enmendar.
Sensato hubiera sido hacer referencia a los hechos reales que su gobierno si hizo, mostrando lo realizado, lo positivo, las carreteras, la infraestructura, pero que humildemente reconociera su estrechez de capacidades para ser el “presidente del empleo”, pues la ciudadanía tiene plena conciencia de que no hay nada que festinar, y no solo por eso. ¿Es obligación de los gobernantes responder a las demandas de la sociedad que tiene que dirigir para que la sociedad en su totalidad mejore su nivel de vida? ¿En dónde tiene la cara para presumir lo que hizo, si todos sabemos que solo despertó al monstruo de las mil cabezas arrastrando a la sociedad a una matanza sin sentido? ¿El trabajo que tiene como obligación un presidente, debe de ser presumido? ¿En qué país los gobernantes se la pasan presumiendo lo que es su obligación hacer?
Cada día la situación se convierte en el monstruo de las mil cabezas, las autoridades sienten que ya no es su paquete y todo está entrando en una vorágine incontrolable que arrastra a la sociedad a la peor situación social de la historia del país, Rodeados de autoridades electorales corruptas, que es claro que están comprometidas con un solo partido. Y el país a punto de estallar en la Segunda Revolución Mexicana. Con los grandes capitales huyendo del país y dejando de ser creados muchos empleos que mucha falta hacen a pesar de toda la propaganda para hacernos creer lo contrario.
Ahora el problema será cómo revertir la situación y además cómo lograr recuperar la soberanía perdida, cuando dependemos de Estados Unidos hasta para comer por haber acabado con los campesinos y sus tierras. Los trabajadores con sus derechos inexistentes, y que además deben sufrir ver a sus hijos irse a la escuela con la panza pegada al espinazo, que piensa en robar o hacer algo indebido porque el dinero no es suficiente ni para lo indispensable.
En una realidad muy dramática, el triunfo mostrado por el presidentito alcohólico es un grave insulto a la población. También es aberrante mostrar esa felicidad desentonada con la realidad.
No hay duda que razones deben de tener para estar contentos  de tanto que se han robado, pero deberían mostrar un poco de respeto a la ciudadanía, pues con sus sonrisas de oreja a oreja parece que se están mofando de nosotros. Y es muy probable que por eso sonrían, pero al menos deberían tener sentido común y actuar un poco a tono con las circunstancias. Y mostrar una cara de rotundo fracaso en las funciones que se les encomendaron. Aunque tengan el bolsillo bien lleno y a buen resguardo en el extranjero.

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