Muchas veces
uno se pregunta cuales son o deberían ser los primeros pasos para derrocar una
dictadura en el poder de forma pacífica. No es una tarea fácil, pero en la actualidad,
con la facilidad de comunicación de las redes sociales con la experiencia adquirida en países como Yugoslavia
en el año 2000, Ucrania en el 2004, así como Túnez y Egipto en el 2011, no nos
cabe la menor duda que en el caso mexicano, con su dictadura bipartidista en la
que acordaron alternarse tanto PAN como PRI en el poder, dejando fuera a los
demás partidos políticos, para llevar a cabo su simulación de democracia y así
dominar y hacer del país lo que se les antoje.
Es indudable que lo que estamos viviendo
en México, con esta simulación, daña no solo a la democracia mexicana, sino a
la sociedad entera, quien queda en el papel de títere del gobierno impuesto
ilegalmente. Y como a las dictaduras se les puede derrocar pacíficamente o por
la fuerza, el primer paso es sin duda hacerlo por la vía pacífica, para lo cual
debemos identificar sus debilidades, sus talones de Aquiles y aprovecharnos de
ellas.
Identificando el talón de Aquiles
Un mito de la Grecia clásica ilustra bien la vulnerabilidad de lo supuestamente
invulnerable. A Aquiles, el guerrero, ningún golpe podía dañarlo, y ninguna
espada penetrar su piel. Cuando era un recién nacido, se supone que su madre lo
había sumergido en las aguas del mágico río Estigio, y por eso su cuerpo estaba
protegido contra todos los peligros. Había, sin embargo, un problema. Como el
niño había sido sostenido por el talón para que no fuese arrastrado por la
corriente, el agua mágica no había cubierto esa pequeña porción de su cuerpo.
Cuando Aquiles se hizo un hombre, les parecía a todos que era invulnerable
frente a las armas enemigas. Pero en la batalla de Troya un soldado enemigo,
instruido por alguien que conocía la debilidad de aquél, logró clavarle una
flecha en el talón desprotegido, en el único lugar donde podía ser herido. La
herida fue fatal. Todavía hoy la frase "el talón de Aquiles" se
refiere a la parte vulnerable de una persona, un plan o una institución donde
si se le ataca, no está protegida.
El mismo
principio se aplica a los dictadores más desalmados. Ellos también pueden ser vencidos, pero más
rápidamente y con un costo menor si sus debilidades pueden identificarse y se
concentra en ellas el ataque.
Puntos
débiles de las dictaduras
Entre los
puntos débiles de las dictaduras están los siguientes:
1.
Se les puede restringir o negar la cooperación
de muchas personas, grupos e instituciones que necesitan para hacer funcionar
el sistema.
2.
Los requisitos y efectos de las políticas
anteriores del régimen, de cierta manera limitan su capacidad presente para
adoptar y ejecutar políticas contrarias.
3.
El sistema puede convertirse en rutinario en
cuanto a su modo de obrar y ser menos apto para ajustarse rápidamente a
situaciones nuevas.
4.
El personal y los recursos ya destinados para
las tareas habituales no estarán fácilmente disponibles para nuevas necesidades.
5.
Los subordinados, temerosos de no complacer a
sus superiores, pueden no proporcionar todos los detalles de la información que
los dictadores necesitan para tomar decisiones.
6. La
ideología puede erosionarse; los mitos y símbolos del sistema pueden perder su
solidez.
7. Si hay una
fuerte ideología que influye en la visión de la realidad, una adhesión firme a
la misma puede ser causa de desatención de las condiciones y necesidades
reales.
8. El
deterioro de la competitividad y eficiencia de la burocracia, o los excesivos
controles y regulaciones, pueden volver ineficaces las políticas y operaciones
del sistema.
9. Los
conflictos institucionales internos y las rivalidades y hostilidades personales
pueden dañar, o aún interrumpir, las operaciones de la dictadura.
10. Los
intelectuales y los estudiantes pueden impacientarse por las condiciones o
restricciones o el enfoque doctrinario y la represión.
11. El público
en general puede, con el tiempo, volverse apático y hasta hostil al régimen.
12. Las
diferencias regionales, de clase o nacionales pueden agudizarse.
13. La
jerarquía del poder de una dictadura es siempre, hasta cierto punto, inestable
y a veces lo es extremadamente; los individuos no permanecen inmutables en sus
posiciones y nueva, necesita tiempo para afianzarse bien.
14. Sectores
de la policía o de las fuerzas militares pueden actuar para lograr sus propios
objetivos, aun cuando esto sea contra la voluntad de los dictadores en el
poder, y llegar hasta el golpe de estado.
15. Si la
dictadura es nueva, necesita tiempo para afianzarse bien.
16. Como en
una dictadura muy pocos toman muchas decisiones, es probable que ocurran
errores de juicio, de política o de acción.
17. Si el
gobierno está buscando evitar estos peligros, y descentraliza los controles y
la toma de decisiones, su control de los puntos clave para el poder puede
deteriorarse aún más.
Atacando
las debilidades de la dictadura
Conociendo semejantes debilidades intrínsecas, la oposición democrática
puede buscar cómo agravar esos "talones de Aquiles" deliberadamente,
a fin de alterar el sistema drásticamente o bien desintegrarlo.
La conclusión es obvia. A pesar de la apariencia de fuerza, todas
las dictaduras tienen sus debilidades, sus ineficiencias internas, sus
rivalidades personales, sus funcionamientos institucionales defectuosos y sus
conflictos entre organizaciones y departamentos.
Estas debilidades, con el tiempo, tienden a hacer al régimen menos
efectivo y más vulnerable a los cambios de condiciones y a la resistencia
deliberada. No todo lo que el régimen se proponga lo va
a lograr, al menos completamente. A veces, por ejemplo, aún las órdenes
directas de Hitler quedaron sin ejecutarse porque los que estaban por debajo de
él en la jerarquía se abstenían de llevarlas a cabo. El régimen dictatorial
puede a veces desbaratarse rápidamente, como ya hemos observado.
Esto no quiere decir que las dictaduras se pueden destruir sin riesgos
ni víctimas. Cualquier curso de acción posible para lograr la liberación
incurrirá en riesgos y sufrimiento potencial, y tomará tiempo para poder
ponerse en marcha. Y, por supuesto, ningún medio de acción puede asegurar el
triunfo rápido en cada situación.
Sin embargo, los tipos de lucha que tienen como objetivo las debilidades
identificables de la dictadura, tienen más posibilidad de éxito que aquéllos en
que se busca combatir la dictadura allí donde a todas luces ésta es más fuerte.
La pregunta es: ¿cómo ha de conducirse esta lucha?
Tomado de: De la
Dictadura a la Democracia de Gene Sharp.
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